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PINTURA MURAL
Mural
Cerámico
El mural cerámico
no admite ni acepta la más mínima improvisación. Para empezar, hay que
disponer de unas instalaciones adecuadas, unos espacios proporcionados al
trabajo a desarrollar que por lo general siempre se trata de dimensiones de
considerable tamaño. Un horno apropiado y cierto coraje físico dispuesto para
tal fin.
Toda concepción mural lleva implícita por su
naturaleza el formar parte de un conjunto, el tener que estar integrada en el
volumen de una arquitectura, supeditada en la mayoría de los casos aun ambiente
exterior. Por tanto, su superficie tendrá que estar soportando las inclemencias
de la variación climática: frío, calor, viento, lluvia y que en el mejor de
los casos podrán ser admiradas a grandes distancias... O por el contrario tendrán
que estar sujetas al trajín diario del paso constante de muchos fieles.
Por tanto la primera condición vendrá dada por un intercambio amplio y sincero con el
arquitecto que concibe la obra en toda su dimensión, y a continuación, por
elegir los materiales que sean más adecuados y que estén en consonancia con la
nueva construcción. Se construirá una maqueta proporcionada i a escalan la que
se pueda estudiar sus proporciones como si fueran reales y adecuando cada plano
a su función. A título de ejemplo, para su dominio visual a grandes
distancias, se tendrá que escoger una gama de colores fuertes que propaguen su
onda cromática con tonos fuertes y brillantes de gran propagación (lo cual
necesariamente tendrán que ser cocidos a baja temperatura...). Mientras que a
temperaturas elevadas se reducirá su onda de propagación en forma muy
considerable, pues la gama de colores es mucho más sórdida en profundidad;
pero aumenta en calidad: es mucho más sutil, más íntima y sobre todo mucho más
duradera pero de corta propagación.
Puede quizás
ser una buena solución el compartir una técnica mixta de baja y alta
temperatura para equilibrar las dos posibilidades... aunque ello conlleva
aumentar el número de hornadas y el tiempo de elaboración.
Por tratarse
en la mayoría de los casos de grandes superficies, es obligado un despiece por
cuadrículas (naturalmente este despiece estará pendiente de las posibilidades
del horno en el que se va a trabajar). Una medida muy prudente podría ser de
unos 35 X 40 X 3 es una proporción muy aceptable y fácil de manejar.
También es
muy importante el tener en cuenta la merma, es decir contar que el material
encoge y se reduce de manera considerable, al secarse y posterior cocción a
unos 900º C. De esta forma se obtiene una primera superficie sólida y
manejable con la que se puede iniciar el trabajo de esmaltado... para el
desarrollo de esta primera fase es decir el soporte huso una arcilla compuesta
de una chamota de grano grueso es decir de unos 3, mm de grosor, lo que le da
una gran estabilidad en el secado y evita en buena manera su perniciosa
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